Artículo publicado en la vanguardia hoy 23 de febrero de 2008.
Pekín.– En 1996 un grupo de jueces de la provincia china de Shaanxi, al suroeste de Pekín, se dio cuenta de que los hijos de la gente que condenaban a muerte sufrían un destino muy injusto. En muchos casos se trataba de hijos de matrimonios en los que uno de los conyugues había matado al otro. Los niños se encontraban con que uno de sus padres había muerto y el otro era ejecutado por ello, o, en casos en los que se había podido alegar "autodefensa", había sido condenado a 23 años de prisión.
leer más
Descargar artículo
23/02/2008
La vanguardia
en 4:27 PM
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 opiniones:
Publicar un comentario en la entrada